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La EXPO FOOD & BEVERAGES ECUADOR 2016 se llevó a cabo en Quito, Ecuador, los días 24, 25, 26 Y 27 NOVIEMBRE 2016, en QUORUM QUITO Paseo San Francisco de Cumbayá.

Reuniendo a un gran número de proveedores y productores del sector alimentos, con excelentes propuestas de nuevos productos y una gran cantidad de sabores diversos que dieron a este evento un alto nivel de estándar.

A continuación un resumen fotográfico de algunos stands participantes.

Para participar en nuestros reportajes, contáctanos 0981811653 – Agencia@FotoLibreStudio.com

Su efecto sobre el cerebro es parecida a la de las drogas, con capacidad de crear una adicción.

La pizza es adictiva

¿Hay alimentos que podemos considerar drogas? Algunos de ellos actúan directamente sobre nuestro cerebro creando una sensación similar a la adicción a los estupefacientes. A pesar de que sabemos que no es bueno abusar de ellos, que nos engordan o que incluso pueden sentarnos mal, una vez que empezamos no podemos parar de comerlos. La lista de los 25 alimentos más adictivos publicada en la revista PloS One la encabeza la pizza por encima de cualquier otro.

Todo aquello que contenga azúcar o grasa es más susceptible de volverse adictivo que un simple plato de brócoli, una fruta o un filete de pavo a la plancha. Pero el CHOCOLATE, se gana el puesto #2.

Las patatas o papitas de bolsa son adictivas

¿Por qué unos alimentos son más adictivos que otros? Según el coordinador de la Red de Trastornos Adictivos del Instituto de Salud Carlos III Fernando Rodríguez de Fonseca, esta diferencia “tiene mucho sentido desde el punto de vista fisiológico. Dentro de este sistema, cuando tengo hambre, voy a buscar una comida más calórica, como las que tienen azúcares o grasas, que me satisfaga más rápido y con mayor intensidad”. De ahí que el tercer alimento más adictivo sean las patatas fritas de bolsa. Está claro que con ellas una vez que empiezas…

Galletas de chocolate

En la lista de los 25 alimentos que producen más adicción, el puesto nº 4 lo ocupan las galletas de chocolate. Y es que las “cookies” activan, al igual que los otros alimentos que ingresan en la lista, el sistema de recompensa del cerebro de forma más aguda, por lo que nuestras hormonas nos hacen que fijemos nuestra atención en ellos.

El helado es adictivo

En la lista de los 25 alimentos que producen más adicción, el puesto nº 5 lo ostenta el helado. Es uno de los alimentos que más nos enganchan y, según un reciente trabajo de investigación publicado en la revista Plos One, “los estudios de neuroimagen han revelado similitudes biológicas en las pautas de disfunciones relacionadas con la recompensa entre adictos a la comida e individuos dependientes de sustancias estupefacientes”.

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PRONTO UN NUEVO ARTICULO SOBRE EL TEMA

Según el Diccionario Larousse Gastronomique, el chef es el “organizador y coordinador del trabajo en la cocina que gestiona, a quien le corresponde la concepción de los menús, de las cartas de las sugerencias y de las fichas técnicas, y establece el precio de coste de los platos”. Se encarga del abastecimiento y de la calidad de los platos realizados por la brigada de cocina que dirige.

En la Edad Media, los chefs de cocina de los palacios eran personajes importantes, que llevaban la espada en el cinto, como los nobles, y de hecho se ennobleció a muchos de ellos.

   Esferificación. Perlas de aceite, falso caviar de melón con jamón, ravioli esférico de guisantes, bolas de frambuesa, croquetas líquidas, gazpacho esférico… Son algunos de los alimentos que se pueden cocinar con la técnica de esferificación, que emplea una sustancia llamada alginato -obtenida de algas naturales-para crear esferas de alimento líquido protegidas por una membrana flexible muy fina que “explota” al entrar en contacto con la boca y libera inmediatamente su contenido.
 Rotavapor. En 2007, el chef español Joan Roca decidió llevar el rotavapor usado tradicionalmente en los laboratorios de química a su propia cocina para destilar ingredientes y elaborar aromas propios. Así obtuvo su “ostra al aroma de tierra mojada”, con destilados de tierra, toda una experiencia “nostálgica” para los sentidos, según cuentan quienes lo han probado. Actualmente, no hay chef que se precie que no tenga este aparato junto a sus fogones.  
   Nitrógeno líquido. Gracias al nitrógeno líquido es posible congelar prácticamente cualquier ingrediente de forma instantánea. Pero no solo cuenta la rapidez. Lo importante es que, a las bajas temperaturas alcanzadas con esta técnica (-196 ºC), las propiedades mecánicas de los alimentos cambian y se pueden obtener productos tan originales como el polvo de aceite, las palomitas de tomate o el bombón de maíz.
 Olla “a depresión”. ¿Qué pasaría si hiciéramos el vacío dentro de una olla y redujéramos la presión a un 20% de la presión atmosférica? Que los alimentos se podrían cocinar a menos de 65ºC, obteniendo sabores suaves y delicados a la vez que se conservan intactas las vitaminas de las verduras y pescados. Es lo que hace Gastrovac, una olla inventada en la Universidad Politécnica de Valencia, muy popular en el mundo de la alta cocina. Lo más interesante es su aplicación del efecto esponja, basado en que la mayoría de los alimentos tienen poros llenos de aire que se vacían dentro de la olla y se pueden rellenar con líquidos para cambiar o completar el sabor de los alimentos. Así se consiguen manzanas con gusto de menta, higos de sangría y caquis con sabor a horchata.  

 

El oscurecimiento que experimentan las frutas y ciertos vegetales cuando se cortan se debe a una enzima denominada polifenol-oxidasa (PPO) que cataliza la oxidación de diferentes moléculas en presencia de oxígeno. El proceso se conoce como pardeamiento enzimático, se produce en frutas y hojas cortadas (manzanas, patatas, champiñones…) y se puede evitar añadiendo zumo de limón, que contiene ácido ascórbico o vitamina C, un compuesto antioxidante.

Otra opción para evitar el pardeamiento enzimático, usada a nivel industrial, es el corte y la preparación de estos alimentos en ausencia de oxígeno, procesando los alimentos en una atmósfera de nitrógeno o de dióxido de carbono.

En los seres humanos esta misma enzima es responsable de la formación de pigmentos del pelo y de la piel (melanina), y en los cefalópodos como el calamar produce el pigmento de la tinta.

Mousse‘ es una palabra de origen francés que se usa para designar alimentos aligerados constituidos por burbujas de aire separadas por una película líquida, que solo se mantienen estables si el líquido de las paredes no vuelve a caer. Suelen constar del producto principal mezclado con nata o claras de huevo montadas y con un estabilizante, normalmente gelatina. En el batido de claras de huevo o de natas se consigue estabilidad en la mousse cuando las burbujas de aire tienen un tamaño lo bastante pequeño para que las fuerzas superficiales sean más intensas que las fuerzas de gravedad que harían caer al líquido dejando escapar el aire.

La evolución moderna de la mousse tradicional es la espuma elaborada con el sifón ISI, que usa cargas de nitrógeno para insuflar gas y evita, de este modo, añadir nata o claras de huevo para conseguir la textura esponjosa, intensificando el sabor principal del alimento a la vez que ofrece un acabado más ligero. Además, este instrumento permite elaborar espumas calientes (por ejemplo de puré de patatas) o espumas con zumos e infusiones, algo inimaginable en las mousses clásicas. Las nuevas técnicas gastronómicas cada vez son más delicadas y laboriosas.

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