Artículos

Arroz que sabe a café (cortometraje)

Las cápsulas utilizadas tienen una nueva vida si se tratan adecuadamente. El aluminio se recicla y los posos se convierten en abono para cultivar arroz solidario

En una cápsula de café brota una semilla y crece una planta de arroz que luego llega al plato de quien más lo necesita. Una imagen simbólica que esconde el poder de la reutilización y la magia del reciclaje. Una viaje que va de la cotidiana taza de café al Delta del Ebro. Todo depende de un gesto: en lugar de desechar la cápsula usada, se lleva a un punto de recogida. A partir de ese momento, el proceso de reciclaje de Nespresso se encarga de crear un compost orgánico que abona los campos del Delta tarraconense y alimenta el proyecto Arroz Solidario.

En la séptima edición de este programa, Nespresso ha donado 115 toneladas de arroz a la Federación Española de Bancos de Alimentos gracias a la recuperación de los envases. Es clave la implicación de los consumidores para cerrar el círculo solidario. Reciclar las cápsulas es fundamental para favorecer la economía circular y ayudar a las personas que más lo necesitan.

El 62% de los españoles afirma reciclar siempre, según el Informe sobre las actitudes de los consumidores respecto al reciclaje, elaborado por Nespresso. Pero el estudio también señala que el índice de reciclaje oficial se queda en el 17%. Dos de cada 10 consumidores consideran que este proceso que convierte los desechos en nuevos productos es complicado. Por eso la marca de cápsulas facilita las cosas con su sistema propio de reutilización: el cliente solo tiene que entregarlas en un punto de recogida y la maquinaria se pone en marcha.

 

 

 

 

 


Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/07/03/buenavida/1530632884_524085.html

¿Te comerías un suri? Esta larva es un manjar en la selva amazónica

El suri amazónico es una de las criaturas más inquietantes que he visto en mi vida. Básicamente es una larva, un gusano rollizo y rugoso de entre cinco y siete centímetros de largo, de color crema, y rematado por una suerte de cabeza rígida de tonalidad caoba, coronada por unas mandíbulas cónicas. Desde mi punto de vista, lo que lo torna asombroso es la contracción muscu­lar ondulatoria y rítmica que emplea para desplazarse. Es hipnótico observar, pero sobre todo sentir en la palma de la mano, los movimientos peristálticos, la forma en que se encoge y dilata, de atrás hacia delante, provocando la onda interna que lo hace avanzar. Es como si una maquinaria de tecnología futurista interviniese dentro de una cobertura cilíndrica de goma del tamaño de un dedo pulgar. La primera vez que uno lo ve aturde no saber nada de él: ni de dónde se extrae, o qué tipo de insecto origina, o si es tóxico, o si son peligrosas las tenazas que muestra. Por supuesto, aturde más si cabe ignorar si se consume o no, y en tal caso, si necesita un tratamiento especial para hacerse digerible. La inexperiencia es tan absoluta que muestra la vulnerabilidad que nos acompaña y la modestia con la que deberíamos movernos.

Tras el asombro inicial, se puede ir componiendo el puzle que revela los interrogantes que genera este enigmático ser. Se trata de la larva comestible del coleóptero Rhynchophorus palmarum, originario de las zonas tropicales de América y conocido popularmente como picudo negro. Se reproduce en el tallo de los árboles del aguaje o palmito en descomposición y es uno de los bocados más preciados de la selva amazónica, especialmente en la gastronomía de las ciudades de Iquitos y Pucallpa, donde se consume crudo, cocido o tostado a modo de anticucho. Es una excelente fuente de proteínas, vitaminas A y E y minerales, además de muy sabroso.

Esto que sucede con los ingredientes ocurre igualmente cuando nos enfrentamos a elaboraciones inéditas. Hace unos meses, en una visita a Huelva, el cocinero Xanty Elías nos descubrió la tradicional y deliciosa receta de Isla Cristina: los pellejitos de atún. No dudo que esta fórmula, u otras parecidas elaboradas con la piel del túnido, sea muy popular entre la gente próxima a las almadrabas, pero yo desconocía su existencia. Por buscarle una similitud, diré que es lo más parecido a unos callos, pero de mar.

Parece obvio que un tomate o una sopa de pescado no necesitan ser contados, básicamente porque son elementos reconocibles para una mayoría; pero el suri o los pellejitos de atún, no, y por tanto precisan de observaciones que ayuden a juzgarlos. Pero ¿qué sucede cuando lo que necesita una descripción o esclarecimiento no es ni un producto ni una elaboración, sino un estilo de cocina? Esencialmente lo mismo. Formarse una opinión, además de conocer, implica entender lo que se juzga y precisarlo en una ­serie de palabras y frases para manifestar lo que se piensa o siente, que es como denomina la RAE el término “discurso”. Porque más allá de la posición que asumamos o manifiesten nuestros sentimientos, el relato de nuestra propia historia culinaria está forjado de multitud de narraciones y cuentos que, desde la infancia, han guiado nuestra posición, sin mayor o menor potestad que el resto de realidades que comparten el mundo. Efectivamente, ¡el discurso manda!


Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/06/28/eps/1530192423_620052.html

Félix Jiménez, un “monje” riojano que idolatra el sushi

Sorprendente Kirosushi, restaurante con largas listas de espera

Mi primera tentativa para comer en la barra de Kirosushi se había saldado con un rotundo fracaso. “Siento decirle que está todo completo, una verdadera lástima”, me respondió Félix Jiménez, un sushiman de 40 años, oriundo de Alfaro (La Rioja) que despierta auténticas pasiones. Pocas horas después me enviaba otro mensaje en sentido contrario confirmándome la reserva debido a una anulación de última hora. Por supuesto, nos rogaba puntualidad, nunca después de las 21,00 horas.

Cuando traspasamos la puerta de su minúsculo local, situado en el centro de Logroño, me pareció que habíamos viajado hasta algún lugar de Ginza, el conocido barrio de Tokio. Bajo el efecto de una media penumbra y con un recogimiento casi religioso sentí más aún la sensación de exclusividad de su barra, tan solo para 10 comensales.

Tras las palabras de bienvenida, Jiménez, que oficia en solitario ataviado con un kimono blanco y la presencia esporádica de un único ayudante, dio paso a la ceremonia de un menú de los denominados omakase en los que el chef determina su extensión y contenido. Con la ayuda de largos cuchillos que refulgían como katanas comenzó a cortar finas lascas. En la mano izquierda el pescado, en la derecha el pellizco de arroz, hasta que al cabo de algunos segundos los nigiri terminados los disponía uno a uno en cada plato. Todo sin prisa, con arreglo a un ritual ortodoxo con el que cautiva a los comensales. Nada de fusiones, ni creaciones de sushi ibérico o latino, al contrario.

“Vamos a comenzar con un nigiri de dorada con 3 días de maduración en cámara”, nos dijo. Lo probé y su textura desbordó mis expectativas. El arroz, pegajoso pero suelto, dulzón y un punto más ácido de lo habitual, era magnífico. “Este segundo nigiri es de hamachi (pez limón), lo importamos de Japón y tiene 20 días de cámara”. La pregunta en ese momento era inevitable.

¿Maduras los pescados? “Depende. Los azules poco; al resto les aplico tiempos variables envueltos en papeles especiales. El toro (ventresca de atún rojo) lo dejo 3 días; el akami (lomo de atún) 7; el calamar 10; el salmonete, también una semana, y el pez espada (mekajiki) 35 días. No me atengo a tiempos preestablecidos, los pruebo y veo como evolucionan. Hay pescados que no permiten maduraciones largas. En Japón el afinado es algo cotidiano entre los especialistas de sushi, tal y como hace el chef Kouji Kimura quien ha sentado doctrina y preserva técnicas de sushi del periodo Edo. Prolonga ciertas maduraciones hasta los 60 días”

A los nigiris de lomo de atún siguieron el de ventresca, y un gunkan de chu-toro, carne grasa adherida a la piel en los atunes. Llevábamos 5 bocados cuando Jiménez nos sirvió un tazón de caldo dashi (alga kombu con katsuobushi) en el que había hervido espinazo del atún. Sensacional es poco. Una vez roto el silencio y algo más relajados comencé a bombardearle con preguntas.

¿Dónde aprendiste el oficio? “Tuve un maestro, Yoshikawa Takamasa, que me invitó a un viaje espiritual antes que a un aprendizaje. Una eminencia que tenía 85 años cumplidos cuando me acogió en Tokio, toda una vida dedicada al sushi. Aun hoy, mi alma se identifica con la suya cada vez que manejo arroz y pescados. El sushi, me decía, no es una forma de trabajar ni tampoco un negocio, sino una filosofía de vida. Refleja la dificultad de algo sencillo que exige años de formación y práctica”.

El menú prosiguió con un nigiri de caballa (saba); con otro de carabinero (ebi) y con el famoso pez espada (mekajiki) con 35 días de cámara que aunque lo tomé con recelo me pareció espléndido. Luego, con otros de salmón, de sardina, de anguila a la parrilla y de cigala aburi (cocinada a la parrilla, tan sólo por un lado). Y prosiguió con otro nigiri de calamar hasta que llegamos al kampyo de calabaza, un maki extraño. Entre medias, un segundo gunkan con huevas (ikura) de salmón de Alaska. En suma, un gran festín de 17 piezas.

¿Qué extensión tienen los menús de sushi en Japón? “Por lo general fluctúan entre 12 y 14 bocaditos. No hay reglas fijas, en Tokio el chef Hiroyuki Sato, propietario del restaurante Hakkoku, donde yo he trabajado junto a otros cocineros itamae, se atreve con 32 piezas, el más largo del mundo”. Nuestro menú concluyó sin postres, con una porción de la dificilísima tortilla de huevo tamagoyaki, que Jiménez elabora en una sartén cuadrada que nos mostró orgulloso.

¿Quiénes te suministran los pescados y mariscos? “Gran parte provienen de Galicia, de la cooperativa Artesans da Pesca. El atún es de Murcia, de la firma Ricardo Fuentes e Hijos, y algunos mariscos de la lonja de Huelva. Las huevas de salmón las importamos de Alaska…”.

¿Qué arroz utilizas? De la variedad Koshihikari de la zona de Toyama, muy aromático, que dejamos reposar hasta dos años en casa.

¿Y el vinagre? Empleo el rojo akazu que se obtiene de las lechadas de levaduras que precipitan tras la elaboración de sake, ideal para el sushi tradicional (edomae-zushi)

Te vales de cuchillos especiales Son los llamados Hocho artesanales que no los encuentras en el mercado. Equivalen a espadas de samuráis y para su manufactura se requieren tres maestros, uno para el forjado, otro para el mango y uno más para el afilado, proceso que se hace con piedras de grano fino. Si en mi trabajo me corto estaría faltando al respeto a mis clientes. Les tendría que llamar para decir que debo cerrar y anular su visita. Para mi es fundamental repetir todos los días los mismos movimientos, repetir y mejorar, una filosofía de vida.

¿No te aburres? No quiero innovar, solo mejorar en busca de la perfección. El único pensamiento que me domina es mejorar y para ello es importante que dedique a mi trabajo todo el tiempo disponible. En mi actividad no se contempla tener una vida paralela, ni familia, ni hijos, ni amigos, ni tiempo libre.

¿Una suerte de esclavitud? “En absoluto. No estoy atado, soy feliz con lo que hago, es mi pasión, una vida monástica. De hecho, vivo encima del restaurante para no perder horas en desplazamientos. Vosotros habéis invertido tiempo y dinero en llegar hasta aquí y yo tengo que corresponder a vuestra visita. No echo de menos nada, trabajo 16 horas al día. A los japoneses les choca que un occidental se haya sumergido tanto en su cultura. Considero importante haber traído el verdadero sushi a La Rioja. Todo el mundo me decía que estaba loco. “Vete a Madrid o Barcelona”, insistían, pero no he querido”.

El mes de octubre próximo Kirosushi cumplirá tres años. La guía Michelin le concedió una estrella en su edición 2018 y, en estos momentos, su barra se ha convertido en un lugar particularmente codiciado. A diario cuenta con una lista de espera de tres meses, mientras que los fines de semana alcanza un año. Su único menú de 70 euros resulta especialmente razonable para la calidad y variedad de productos que incorpora. Tampoco desmerece su bodega bien pertrechada con sakes y cervezas japonesas.
Sígueme enTwitter: @JCCapel y en Instagram: jccapel


Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/07/08/gastronotas_de_capel/1531045865_586064.html

Llega la pizzería sin cocineros ni camareros

Una empresa francesa desarrolla un robot para restaurantes de comida rápida. La compañía abrirá este año el primer local donde todo el proceso, desde el encargo hasta la entrega, está automatizado

A pesar del fracaso de Flippy, el robot capaz de hacer 300 hamburguesas en una hora en Pasadena (California) y que tuvo que ser inhabilitado un día después por no ser capaz de responder a la demanda, los restaurantes de comida rápida siguen buscando la fórmula del local automatizado. La empresa francesa Ekim ha presentado su primera pizzería cuyo cocinero son tres brazos robotizados capaces de elaborar 120 pizzas a la hora, tres veces más rápido que una persona.

Francia, el país que presume de gastronomía, se ha dejado seducir por la tecnología aplicada a la comida rápida. Ekim, con una ayuda económica de 2,2 millones de euros, ha presentado un robot que elabora la pizza elegida por ordenador y la deja lista para su entrega y su consumo.

Los creadores de la empresa, que tienen previsto expandir con el modelo de franquicia, utilizan ingredientes franceses, italianos y escoceses (el salmón) para nutrir al robot, que realiza todo el proceso de forma inmediata. Esta es una de las principales diferencias con los procesos industriales, que elaboran productos para ser almacenados y distribuidos en plazos más largos a través de tiendas y supermercados.

Los fundadores de la empresa dirigida por Philippe Goldman, Sébastien Roverso y Cyrill Hamon, afirman que el proyecto comenzó al observar la “decepción” que genera a menudo la comida rápida por los malos ingredientes, la falta de información, el servicio más lento de los esperado, las escasas opciones de modificar el menu y la falta de adecuación de los horarios a los ritmos de vida actuales.

Los dos creadores de Ekim, ingenieros en electrónica y robótica, comenzaron hace seis años a idear una fórmula que evitara estas deficiencias. El proceso ha culminado con la creación de Pazzi, la marca de comida rápida que prevé abir a finales de año su primer restaurante en Francia y comenzar la expansión. Pazzi es el masculino plural en italiano de loco, un nombre que hace referencia al producto y a cómo se gestó la idea.

Las recetas de las pizzas son de Thierry Graffagnino, pero los clientes pueden incluir cualquier modificación a través de la aplicación MYOP (Make My Own Pizza). La masa si procede de elaboración manual. El resto del proceso se puede observar en directo en el restaurante y los precios oscilarán entre los siete y los 14 euros, según el tamaño y los ingredientes añadidos.

El robot cuenta tres brazos mecánicos y es una adaptación del modelo diseñado por Esben Østergaard y distribuido por Sysaxes.

Otras experiencias
Los restaurantes robotizados son aún una minoritaria tendencia que ya cuenta con establecimientos en China, Japón o Tailandia. En Harbin (China) abrió en 2012 Robot Restaurant y le siguió otro del mismo nombre en el barrio tokiota de Shinjuku. En Bangkok funciona un restaurante robótico llamado Hajime. El empresario hostelero chino Cui Runguan ha creado una línea de robochefs que elaboran fideos y se venden por debajo de 2.000 euros la unidad.

La empresa vasca Oskook ha desarrollado un horno con infrarrojos, calor por convección e inducción que puede elaborar, con una impresora 3D, todo tipo de masa que sea capaz de procesar su bomba, desde pan hasta bizcochos, galletas y pizza.

En San Francisco, la empresa Zume Pizza elabora productos con ayuda de robots que participan en la mayor parte de la cadena. Pero a diferencia de la máquina francesa, donde el robot ejecuta todo el proceso, hasta el encajado, la firma de Palo Alto utiliza la tecnología para dar forma a la masa, aplicar la salsa de tomate y extenderla.



Fuente: https://elpais.com/tecnologia/2018/06/29/actualidad/1530273367_831373.html

Rakitic: “Descubrir que soy celíaco me ha ayudado mucho”

El jugador del Barcelona, que revela como han cambiado sus hábitos a partir de comer sin gluten, analiza el Mundial de Rusia

Su madre, bosnia; su padre, croata. Él, Ivan Rakitic (Möhlin, 30 años) es suizo. Juega para Croacia. Pudo hacerlo para Suiza; de hecho lo hizo hasta la sub-21, pero algo no funcionaba bien. “Fue una decisión que tomé con el corazón”, cuenta el volante del Barcelona. En cualquier caso, no olvida al país helvético. “Es mi casa”. Salta sin problemas del castellano al inglés, del croata al alemán, siempre de buen humor. “Estoy en un Mundial, disfruto de todo”.

Pregunta. ¿Qué tiene de croata, qué tiene de suizo y qué tiene de español?

Respuesta. De croata tengo esa ambición, esa hambre. El croata es muy competitivo, siempre se entrega el 100 %. Además, me caliento en cualquier juego, hasta en casa con mi mujer y mis niñas. Soy muy puntual, organizado, analizo las cosas con mucha seriedad, eso es muy suizo. Y de español, sobre todo, la alegría. Las ganas de estar alrededor de la gente que más quiero.

P. Y el acento andaluz.

R. El acento es por mi mujer [se casó con una sevillana, Raquel, con la que tiene dos hijas].

P. ¿Se acuerda cuando jugó con la camiseta de Suiza ante Croacia en el sub 17?

R. Como si fuera ayer. Fue el partido que menos he disfrutado en mi vida. Ese día me di cuenta de que algo no estaba bien. Tampoco me hubiese gustado jugar contra Suiza. Es mi casa. Soy un gran aficionado de la selección suiza, me dejó muy triste su eliminación. Ahora espero que toda la gente en Suiza esté conmigo y con Croacia.

P. ¿Dónde estaba en la semifinal entre Francia y Croacia en el Mundial 98?

R. En mi casa, con mis padres, todos juntos viendo el partido. El primer recuerdo, por supuesto, es de orgullo. Estábamos viendo un partido de semifinales de un mundial y estaba jugando Croacia. Después, pasé de la mayor alegría a una tristeza y decepción impresionante por la derrota. Pero, al final, eso se olvidó muy pronto por como compitió Croacia en ese partido y en todo el mundial. Esa generación de jugadores son mucho más que ídolos. Y no solamente para nosotros, los futbolistas, sino también para toda la gente en Croacia.

P. ¿Tiene alguna explicación de porqué hay buenos volantes en Croacia?

R. No sé si hay una explicación demasiado racional. Creo que es por la manera de ver y vivir el fútbol. Cuando yo empecé, hoy ya no pasa tanto, había muchos jugadores que habían nacido fuera de Croacia. En Alemania, en Suiza, hasta en Australia… Todos aprendimos el fútbol de una manera diferente. Y, para nosotros, no fue tan fácil como lo fue para los españoles o los alemanes, que desde pequeños están haciendo siempre el mismo juego.

P. ¿Entiende que se vuelva a discutir a los equipos que cuidan el balón?

R. Rusia eliminó a la mejor selección del Mundial, hay que ser sinceros. Después en el fútbol pueden pasar muchas cosas y no siempre gana el mejor. A mí la manera de jugar de España me impone mucho. La tranquilidad con la que buscan el gol… Podemos decir que le faltaron varias cosas, pero nunca es fácil atacar a un equipo que se encierra bien.

P. ¿Qué pensó cuando vio a Iniesta en el banquillo?

R. En ese momento, sentí que no entendía nada de fútbol. Pensaba que yo estaba practicando otro deporte. Ver al mejor jugador, quizás de la historia en su posición, en el banquillo me dolió muchísimo.

P. ¿Para Croacia fue un alivio?

R. No, porque una gran parte de mi corazón está en España. Estaba triste por ellos, tengo muchos amigos y familia española. Y no es que los cuartos serán más fáciles. Será, muy diferente.

P. ¿Qué espera de Rusia, un duelo similar al que jugaron ante España?

R. Nuestra manera de jugar no es la misma que la de España. Ojalá pudiera ser. Esperamos una Rusia muy competitiva, muy fuerte, que recorrerá muchos metros. Más allá, de que también los va a ayudar mucho el hecho de que juegan en su casa, con su gente. Nosotros intentáremos dominar, atacar bien y estar muy juntos.

P. ¿Modric le hace la vida más fácil?

R. Se disfruta mucho. Es un orgullo para todos los croatas tener a un jugador como Luka. Y no solo por lo que hace en el campo, también es un líder.

P. Modric hace mejores a sus compañeros, ¿Hay jugadores de España que no pudieron rendir como en el Madrid?

R. Puede ser, pero a mí no me mola verlo en el Madrid. Es un jugador que tiene un talento muy distinto, mejora a cualquiera que tenga a su alrededor. Se nota cuando él no está en el campo, el Madrid es un equipo diferente sin Luka.

P. ¿Cómo vio el Mundial de Messi?

R. Quiero a Leo en mi equipo, siempre. Es, con diferencia, el mejor del mundo. Pero no es lo mismo jugar en una selección que en el club, nos pasa a todos. Además, para cualquier selección enfrentar a Argentina y a Leo es una motivación especial. Preparamos ese partido de manera muy especifica para que él no estuviera cómodo.

P. Les salió bien.

R. Le cerramos las líneas de pase y apretamos muy bien a la defensa. Entonces, si no le llegan los balones en condiciones, se les complica mucho.

P. ¿Qué le ha sorprendido del Mundial?

R. No mucho. Antes del Mundial, pensaba que podía haber muchas sorpresas. Sabía que iba a ser la Copa más difícil de los últimos tiempos. Las selecciones, más pequeñas, también hemos mejorado y avanzado. Después es lo de siempre, para los equipos que se juntan y defienden es más fácil que para los que tienen que dominar el juego. Al final, alguno tiene que caer.

P. Entonces, ¿qué selección le ha gustado?

R. Ante todo, me gusta mi selección. Hay equipos muy interesantes. Lo que están haciendo Brasil y Bélgica es muy fuerte, con una seguridad que impresiona. Pero también hay equipos muy competitivos. Mira el partido que tuvimos ante Dinamarca.

P. ¿Sufrió mucho?

R. Es normal, aquí ya dejan todos hasta el último esfuerzo.

P. ¿Se había preparado especialmente para este Mundial?

R. En especial, no. Sí, me preparé para la temporada. No he querido estar bien solo este último mes, sino todo el año. Fue muy importante para mí el cambio en el Barça, empezar con el nuevo mister y entender sus ideas. Y la diferencia grande que significó la marcha de Ney. He cambiado varias cosas y me encontré muy cómodo y muy bien durante toda la temporada.

P. ¿Qué cambió?

R. Tuve un poco de suerte. En un análisis me salió que era celíaco, que no podía comer con gluten. Me pasaba muchas veces que después de los partidos me sentía bastante mal, inflado. Y no me recuperaba tan bien. Cambié completamente toda mi alimentación. En casa solo agua, nada de Coca-cola. También he empezado a trabajar con gente y entre todo eso me ha ayudado muchísimo.

P. ¿A Novak Djokovic también le describieron que era celíaco de mayor?

R. Él lo tiene un poco peor, porque tiene intolerancia a ciertos alimentos. Pero es algo parecido, porque desde que cambié me recupero mucho mejor, más fácil. El intestino no me da ningún problema. De entrada me parecía que no era tan importante, pero cuando lo probé me di cuenta de que había acertado.

P. ¿Croacia puede ganar el Mundial?

R. Lo más importante es Rusia, soñar está bien, pero hay que pensar en el próximo partido.

P. ¿Muy de Simeone esa reflexión?

R. Tenemos que verlo así. Lo tenemos que afrontar con responsabilidad, pero también con alegría. Es un mes y medio sin mis hijas. Esto es, ante todo, para disfrutar y para estar contento. Después, ya veremos…


Fuente: https://elpais.com/deportes/2018/07/05/mundial_futbol/1530793264_100993.html

El plan con el que Chile redujo un 22% el consumo de bebidas azucaradas en cuatro años

La aprobación de una ley que grava con impuestos especiales este tipo de productos ha sido clave en la reducción del consumo

Desde el año 2014 a la actualidad, los chilenos han disminuido en un 21,6% su consumo de bebidas azucaradas. Así lo demuestra un estudio recientemente publicado por la Universidad de Chile en el que se señala como un aspecto clave la implementación de una ley que grava con impuestos especiales a este tipo de productos.

Según el profesor Cristóbal Cuadrado -responsable de la investigación realizada en 2.900 hogares-, una tercera parte de los azúcares libres que consumen los chilenos provienen de bebidas gaseosas, jugos y aguas azucaradas, lo que sitúa al país sudamericano entre los que ingieren más calorías provenientes de este tipo de productos. Según cifras oficiales, un 31,2% de la población padece obesidad y unas 470.000 personas (el 3,2% de la población) tiene obesidad mórbida.

Las estimaciones del grupo de expertos liderados por Cuadrado plantean que desde 2014 a la fecha cada chileno redujo su consumo de bebidas azucaradas en 700 mililitros al mes, lo que supone que cada persona bebe en total 3,5 litros mensuales en la actualidad. En el estudio no se registró alguna variación significativa en torno a las bebidas bajas en azúcar.

La historia del alza impositiva se remonta a 2014, cuando la entonces presidenta de la República, Michelle Bachelet, incluyó la modificación en la reforma tributaria que hizo para financiar el programa de gratuidad universitaria. En ese entonces se conoció como Impuesto Adicional a las Bebidas Azucaradas (IABA) a un gravamen especial que tendrían todas las bebidas no alcohólicas a las que se les hubiera agregado colorantes, saborizantes o edulcorantes. Con su aprobación se crearon dos categorías: las bebidas que tienen 6,25 o más gramos de azúcar añadida por cada 100, que deben pagar un 18% de impuesto, y las que tienen menos concentración de azúcar, que pagan un 10%. Antes de esta ley todas las bebidas azucaradas pagaban un 13%.

Cuadrado señala que “pese a que fue un impuesto de magnitud pequeña, logró generar una modificación del consumo de los hogares, lo que habla positivamente del potencial de este tipo de medidas”. Tal como ocurrió en Chile, se han visto impactos positivos de este tipo de leyes en México y en el Estado de California, en Estados Unidos.

Más allá de las conductas de los consumidores, el impuesto tuvo un efecto en la industria. En septiembre de 2017 la filial local de Coca Cola anunció una rebaja en los contenidos de azúcar de dos de sus productos estrella: Sprite y Fanta que quedaron con 4,9 gramos de azúcar por cada 100 mililitros, es decir, por debajo del sesgo que impuso la ley.

El país donde no existen los huevos Kinder
Desde hace varios años Chile libra una batalla contra los alimentos considerados poco saludables. Un proyecto iniciado en el primer mandato de Sebastián Piñera (2010-2014) terminó con una estricta ley sobre publicidad de alimentos cuya implementación comenzó en el último Gobierno de Bachelet. Esta normativa introdujo medidas como la utilización de sellos de advertencia para los alimentos que son altos en nutrientes críticos como calorías, sodio, grasas saturadas y azúcar. Desde 2016, los alimentos con sello no pueden hacer publicidad a menores de 14 años.

Sobre este grupo de edad tampoco se pueden hacer promociones de enganche mediante la utilización de regalos o concursos. La norma supuso la desaparición de las mascotas como el Tigre Tony que exhibían las Zucaritas de Kellogg’s en sus envases y también provocó la salida del mercado del clásico huevo de chocolate Kinder Sorpresa, que en todo el mundo viene con un juguete en su interior.

Mientras las medidas siguen siendo evaluadas, la llamada Ley de etiquetado de alimentos entró en junio en una nueva etapa, ya que desde ese día los parámetros para que un producto se vea obligado a llevar sello fueron endurecidos y se espera que en los próximos meses sean cada vez más los productos que llevan un octágono negro (similar a una señal de pare) con la frase: “Alto en”.


Fuente: https://elpais.com/internacional/2018/07/07/america/1530987086_644811.html

Pàgina 1 de 9
Publicidad